jueves, 27 de mayo de 2010

Entrevista de 1910

LA REPRESENTANTE DE ALFONSO XIII EN BUENOS AIRES 1 de junio de 1910
Entrevista a Isabel de Borbón
La hija, hermana y tía de reyes, a sus sesenta años, se encuentra espléndida, luciendo condecoraciones, perlas y diademas, en atuendo de corte. Su sobrino Alfonso XIII, Rey de España, la ha designado representante en su nombre y en el de España con motivo de la celebración aquí del centenario de 1810. Ha hecho bien: esta maravillosa mujer se ha ganado el corazón de los argentinos por su inteligencia, buen humor y tacto, llamando la atención que, no obstante la agobiante actividad desarrollada en doce días, conservara la misma gracia, encanto y amabilidad. No quedan dudas de que Isabel de Borbón se ha vuelto efectivamente la gran protagonista de los festejos.

Isabel, ¿De qué actividades ha participado en estos últimos días?
¡De muchísimas cosas! Tuve el honor de presenciar una revista naval y un desfile militar; coloqué la piedra fundamental del Monumento a los Españoles; fui recibida en el Congreso; asistí a un festival en el Odeón en el que actuaron los talentosos María Guerrero y Díaz de Mendoza; visité el Hospital Español; asistí a una recepción en el Palacio Miró... También fui anfitriona a bordo del buque en el que había viajado. Y en unos días tendré que despedirme, y pienso hacerlo en el bello palacio de Bary, donde estoy alojada.
Es impactante la cantidad de cosas a las que ha asistido. Debe estar agotada...
Eso sería lo más natural. Sin embargo, no lo estoy tanto. La calidez de los argentinos me ha deslumbrado y me ha mantenido alegre y con ansias de conocer aun más. La gente de aquí es maravillosa y no miento al admitir que me duele mucho tener que partir.
Pero no le debe doler tanto... Dicen que en su país usted es una persona muy querida por su gente. Incluso hemos oído de un gracioso apodo...
Así es. Argentina es maravillosa, como ya he dicho, pero nada se asemeja con la inmensa felicidad que despierta el sentirse en casa. Mi casa querida es España. Y España a su vez, me quiere. Por sus calles soy conocida cariñosamente como “la chata”, por el gracioso detalle de mi nariz. Creo que el amor que le despierto a la gente es el hecho de que aún habiendo nacido en el Palacio Real, acudo a los mismos sitios que el pueblo llano: romerías, procesiones, fiestas, bailes, meriendas y, por supuesto, a los toros, que me apasionan más que ninguna otra cosa.
¿Y cuál es su sitio favorito de España?
Sin duda es el Palacio Real de la Granja de San Ildefonso. Siempre he pasado allí las vacaciones, y disfruto mucho organizando tertulias femeninas en el "Pequeño Versalles", los amplios jardines de este lugar. Aquí también solía cazar, pero una vez me caí del caballo y casi me mato. ¡Incluso me quedó una cicatriz! Por eso nunca he vuelto a montar.
¿Qué fue lo que más disfrutó de su estadía en Buenos Aires?
Para asombro de muchos, mi mayor y humilde sueño era conocer el campo criollo. Y al fin he podido cumplirlo: tuve el placer de visitar una estancia en cuya entrada me aguardaban cien gauchos a caballo, con sus aperos de lujo y sus prendas de plata. ¡Me emocioné mucho!
Se ha comentado por ahí que el Club Español ha recibido un regalo de su parte. ¿Es esto cierto?
Sí, es cierto. Asistí muy contenta al acto en homenaje al Centenario que organizó el Club Español, y luego le obsequié tres novedosos ascensores. Son unos aparatos tan extraños... la verdad es que no los entiendo. Pero eso porque soy una simple vieja en medio de una era de innumerables inventos. No dudo que los ascensores les serán muy útiles al Club, y espero que su presencia refleje siempre el gran afecto que guarda España hacia esta honrada nación.

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