BUENOS AIRES ES CENTRO DE LA LUCHA POR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES 25 de mayo de 1910
Se realizó el Primer Congreso Femenino Internacional
Hubo participantes argentinas y también delegaciones chilenas, uruguayas, paraguayas y peruanas. Entre sus miembros honorarios se encuentran Marie Curie, María Montessori, la condesa de Pardo Bazán y Hellen Kay.
El Congreso fue convocado por la Asociación de Universitarias Argentinas. Pero distó de tener un tinte exclusivamente académico, por el tono de sus debates y la participación de mujeres no universitarias, ligadas al mundo gremial y político comprometido con el feminismo. Sin embargo, no participaron ni las anarquistas ni las comunistas. Además, se tomó la firme decisión de no permitir la presencia de varones.
El evento comenzó a las 8 hs de ayer. Ernestina López, rectora fundadora del Liceo Nacional de Señoritas, estuvo a cargo del discurso de apertura. Durante el resto del Congreso, los debates fueron dirigidos por Cecilia Grierson, la primera médica de nuestro país, que tuvo el honor de ser la presidenta del mismo.
El primer debate que se generó fue, curiosamente, la propuesta de restringir el hábito del “beso y el mate” en estos tiempos de tuberculosis.
Luego habló Alicia Moreau, fundadora del Movimiento Feminista Argentino, e introdujo el tema del derecho al sufragio y la participación política y sindical. Después de unas dos horas de debate, se decidió crear a tal efecto el Comité Pro-Sufragio Femenino. Lo que siguió fue una votación para decidir quienes integrarían el mismo, quedando consolidada la comisión por Sara Justo, la Dra. Elvira Rawson Dellepiane, y la Dra. Lantieri, entre otras.
A continuación, propusieron discutir la sanción de una ley de divorcio, cosa que generó mucha controversia en la sala al intervenir acaloradamente un sector de las feministas cristianas, que explicaron que ésta provocaría la decadencia del modelo de familia. Después de encendidas discusiones en las que no faltaron ciertas agresiones verbales, la mayoría votó por organizarse para presionar por la sanción de la ley de divorcio. Para esto se estableció una comisión que será dirigida por Petrona Eyle y Cecilia Muzzilli, ambas militantes de la Liga de Mujeres Librepensadoras, y que tendrá entre sus planes la proyección de una marcha nacional para julio.
Otro tema que salió a luz fue la gran disparidad salarial entre hombres y mujeres. Se proclamó la necesidad de superar la desvalorización del trabajo femenino, prejuicio instalado en la sociedad. Para esto se decidió crear otra comisión administrada por Fenia Cherkoff de Repetto, entre otras, y que contará entre sus estrategias la publicación de anuncios, panfletos y folletos que se distribuirán por las calles para concientizar a los trabajadores y generar presión sobre los empresarios. Además, la comisión se encargará de recibir denuncias de mujeres trabajadoras en situaciones de desigualdad salarial.
En la última etapa del Congreso se discutieron temas como la “esclavitud” doméstica y la complicidad de estamentos gubernamentales en la explotación de la prostitución, entre muchas otras cosas. Sin embargo, es evidente que no se les dio a estos contenidos la suficiente prioridad, puesto que no se llegó a ninguna acción concreta.
Luego de un largo día, Cecilia Grierson cerró con un emotivo discurso a eso de las 23 hs. En el mismo se proclamaba que el Congreso era recién el inicio de un proceso para establecer lazos de unión entre todas las mujeres del mundo, y modificar prejuicios, tratando de mejorar la situación social de muchas de ellas. Cecilia explicó que “los debates, propuestas y conclusiones que tuvieron lugar en su seno, constituyen un testimonio de la promesa de renovación que da sentido al cántaro de utopías del que nos estamos apropiando, con proyección a un futuro mejor, y ahora, ciertamente posible.”
Al mismo tiempo, se daba por terminado el encuentro paralelo que el gobierno había promovido a través del Consejo Nacional de Mujeres para neutralizar el Congreso oficial. Este “Congreso Patriótico y Exposición del Centenario”, como se le llamó, votó por no aspirar al derecho de sufragio “por reconocer que los derechos cívicos deben ser patrimonio exclusivo del hombre culto y moral”.
Se realizó el Primer Congreso Femenino Internacional
Hubo participantes argentinas y también delegaciones chilenas, uruguayas, paraguayas y peruanas. Entre sus miembros honorarios se encuentran Marie Curie, María Montessori, la condesa de Pardo Bazán y Hellen Kay.
El Congreso fue convocado por la Asociación de Universitarias Argentinas. Pero distó de tener un tinte exclusivamente académico, por el tono de sus debates y la participación de mujeres no universitarias, ligadas al mundo gremial y político comprometido con el feminismo. Sin embargo, no participaron ni las anarquistas ni las comunistas. Además, se tomó la firme decisión de no permitir la presencia de varones.
El evento comenzó a las 8 hs de ayer. Ernestina López, rectora fundadora del Liceo Nacional de Señoritas, estuvo a cargo del discurso de apertura. Durante el resto del Congreso, los debates fueron dirigidos por Cecilia Grierson, la primera médica de nuestro país, que tuvo el honor de ser la presidenta del mismo.
El primer debate que se generó fue, curiosamente, la propuesta de restringir el hábito del “beso y el mate” en estos tiempos de tuberculosis.
Luego habló Alicia Moreau, fundadora del Movimiento Feminista Argentino, e introdujo el tema del derecho al sufragio y la participación política y sindical. Después de unas dos horas de debate, se decidió crear a tal efecto el Comité Pro-Sufragio Femenino. Lo que siguió fue una votación para decidir quienes integrarían el mismo, quedando consolidada la comisión por Sara Justo, la Dra. Elvira Rawson Dellepiane, y la Dra. Lantieri, entre otras.
A continuación, propusieron discutir la sanción de una ley de divorcio, cosa que generó mucha controversia en la sala al intervenir acaloradamente un sector de las feministas cristianas, que explicaron que ésta provocaría la decadencia del modelo de familia. Después de encendidas discusiones en las que no faltaron ciertas agresiones verbales, la mayoría votó por organizarse para presionar por la sanción de la ley de divorcio. Para esto se estableció una comisión que será dirigida por Petrona Eyle y Cecilia Muzzilli, ambas militantes de la Liga de Mujeres Librepensadoras, y que tendrá entre sus planes la proyección de una marcha nacional para julio.
Otro tema que salió a luz fue la gran disparidad salarial entre hombres y mujeres. Se proclamó la necesidad de superar la desvalorización del trabajo femenino, prejuicio instalado en la sociedad. Para esto se decidió crear otra comisión administrada por Fenia Cherkoff de Repetto, entre otras, y que contará entre sus estrategias la publicación de anuncios, panfletos y folletos que se distribuirán por las calles para concientizar a los trabajadores y generar presión sobre los empresarios. Además, la comisión se encargará de recibir denuncias de mujeres trabajadoras en situaciones de desigualdad salarial.
En la última etapa del Congreso se discutieron temas como la “esclavitud” doméstica y la complicidad de estamentos gubernamentales en la explotación de la prostitución, entre muchas otras cosas. Sin embargo, es evidente que no se les dio a estos contenidos la suficiente prioridad, puesto que no se llegó a ninguna acción concreta.
Luego de un largo día, Cecilia Grierson cerró con un emotivo discurso a eso de las 23 hs. En el mismo se proclamaba que el Congreso era recién el inicio de un proceso para establecer lazos de unión entre todas las mujeres del mundo, y modificar prejuicios, tratando de mejorar la situación social de muchas de ellas. Cecilia explicó que “los debates, propuestas y conclusiones que tuvieron lugar en su seno, constituyen un testimonio de la promesa de renovación que da sentido al cántaro de utopías del que nos estamos apropiando, con proyección a un futuro mejor, y ahora, ciertamente posible.”
Al mismo tiempo, se daba por terminado el encuentro paralelo que el gobierno había promovido a través del Consejo Nacional de Mujeres para neutralizar el Congreso oficial. Este “Congreso Patriótico y Exposición del Centenario”, como se le llamó, votó por no aspirar al derecho de sufragio “por reconocer que los derechos cívicos deben ser patrimonio exclusivo del hombre culto y moral”.
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